Entrar ahí donde las sombras se hacen carne
Y el sonido es materia a tocar
Entrar en el lugar de caras y lentos apoyos fulgurantes
recias malezas y charcos de pintura fresca
Entrar como el chico que vio en la juntura de un lugar seguro
la cara innoble de dos malvados
Sitio fue de incómodos descansos
No entró la noble trama, no aconteció el cobijo
Fue nomás cruel figura del sueño impuesto
solo para despertar en acribillo y pared ofrecida.
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